Dormir bien: la clave olvidada para una salud plena en 2025

Los 10 beneficios de dormir bien: Conócelos - TENA

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El sueño, una necesidad vital

Dormir no es una pérdida de tiempo, es una función biológica esencial. Durante el sueño, el cuerpo se regenera, el cerebro procesa la información, se equilibran las hormonas y se fortalece el sistema inmunológico.

En 2025, muchas personas siguen viendo el descanso como algo secundario frente a las obligaciones del día a día. Sin embargo, dormir mal afecta el rendimiento, el ánimo, el apetito, la concentración y aumenta el riesgo de enfermedades como la hipertensión, la diabetes o la depresión.

Dormir bien no es un lujo, es un pilar del bienestar.

¿Cuántas horas deberías dormir?

Aunque cada persona tiene sus necesidades individuales, los expertos recomiendan entre 7 y 9 horas de sueño por noche para adultos. Dormir menos de 6 horas de forma regular puede tener efectos negativos acumulativos.

No solo importa la cantidad, sino también la calidad del sueño: cuántas veces te despiertas, si descansas profundamente, si te levantas con energía o con sensación de agotamiento.

Dormir mucho pero mal es tan perjudicial como dormir poco.

Causas más comunes del insomnio

El insomnio ocasional es normal. El problema surge cuando las dificultades para dormir se repiten con frecuencia. Las causas más habituales son:

  • Estrés o ansiedad acumulada

  • Exceso de pantallas antes de dormir

  • Cenas muy copiosas o consumo de cafeína tarde

  • Horarios irregulares de sueño

  • Problemas emocionales no resueltos

  • Uso de dispositivos electrónicos en la cama

Identificar el origen del insomnio es el primer paso para solucionarlo.

Hábitos saludables para dormir mejor

Una buena higiene del sueño puede mejorar significativamente tu descanso. Incorporar estos hábitos a tu rutina nocturna puede ayudarte a dormir mejor:

  • Mantén un horario regular para acostarte y levantarte, incluso los fines de semana

  • Evita pantallas (móvil, televisión, ordenador) al menos una hora antes de dormir

  • Crea un ambiente oscuro, silencioso y fresco en tu dormitorio

  • Usa la cama solo para dormir o tener relaciones (evita trabajar o mirar series en ella)

  • Practica una actividad relajante antes de acostarte: lectura, meditación, respiración lenta o una ducha caliente

Cuidado con lo que comes y bebes

La alimentación también influye en el sueño. Evita el café, el té negro, los refrescos con cafeína o el chocolate en las horas de la tarde. Tampoco se recomienda el alcohol antes de dormir: aunque puede inducir somnolencia, interfiere con las fases profundas del sueño.

Las cenas deben ser ligeras y consumidas al menos dos horas antes de acostarte. Alimentos como el plátano, la avena, las almendras o la infusión de manzanilla pueden favorecer la relajación y el sueño.

Movimiento durante el día, descanso por la noche

El ejercicio físico regular ayuda a regular los ritmos circadianos y mejora la calidad del sueño. Actividades como caminar, nadar, practicar yoga o ir al gimnasio durante el día son muy recomendables.

Eso sí, evita entrenar intensamente por la noche, ya que puede activar demasiado tu sistema nervioso y dificultar el sueño.

Mover el cuerpo durante el día es invertir en un descanso más reparador por la noche.

Reduce la sobreestimulación mental

En la actualidad, uno de los grandes enemigos del descanso es el exceso de estimulación. Información constante, redes sociales, trabajo fuera de horario y preocupaciones mentales impiden que el cerebro entre en modo descanso.

Tener una rutina nocturna de desconexión ayuda al cuerpo a entender que es momento de relajarse. Apagar notificaciones, bajar la intensidad de las luces, leer algo ligero o simplemente respirar profundo son estrategias simples pero efectivas.

Dormir bien empieza mucho antes de acostarte.

Técnicas para conciliar el sueño

Si te cuesta dormir, puedes probar técnicas específicas para relajarte:

  • Respiración 4-7-8: inhala 4 segundos, retén 7 y exhala 8

  • Relajación progresiva: contrae y suelta cada grupo muscular desde los pies hasta la cabeza

  • Visualización: imagina un lugar tranquilo y seguro, con todos los detalles sensoriales

  • Meditación guiada: usa audios o apps para relajar la mente con suavidad

La constancia es clave. Estas prácticas funcionan mejor cuando se convierten en rutina.

La importancia de la luz y el reloj biológico

Nuestro cuerpo funciona con un reloj interno, regulado por la luz natural. Exponerse al sol por la mañana ayuda a sincronizar el ciclo sueño-vigilia, mientras que la luz artificial en la noche puede alterarlo.

Intenta salir a la luz natural cada día, especialmente en las primeras horas. Por la noche, reduce el uso de pantallas o activa el modo nocturno para disminuir la luz azul.

Dormir a oscuras total mejora la producción de melatonina, la hormona del sueño.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Si a pesar de mejorar tus hábitos sigues teniendo problemas para dormir, puede ser el momento de consultar a un profesional. El insomnio crónico puede estar asociado a ansiedad, depresión, apnea del sueño u otros trastornos que requieren atención especializada.

Un psicólogo, un médico general o un especialista en sueño pueden ayudarte a encontrar la causa y el tratamiento adecuado.

Dormir bien no debería ser un privilegio. Es una necesidad básica que merece cuidado.

Conclusión

Dormir bien es uno de los actos más poderosos que puedes hacer por tu salud en 2025. Mejora tu memoria, fortalece tu sistema inmune, regula tu estado de ánimo y renueva tu energía para enfrentar cada día.

No subestimes el poder del descanso. Tu cuerpo lo necesita. Tu mente lo agradece. Y tu bienestar lo refleja.

Esta noche, regálate el descanso que mereces.